jueves, 1 de noviembre de 2012

...hasta siempre, Maestro

A modo de homenaje y de recuerdo, brindo por ti que me prestaste tu nombre y algo más, que me hiciste saber que solo el pueblo nomina con nobleza y dignidad, que desalojaste al futuro de su condición hipotecaria, que desencadenaste la palabra y nos la regalaste para que pudiéramos modelarla, para jugar con ella, hablarla y hacerla nuestra, para que retornase al ahora desértico espacio común de donde nunca debió salir.


Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.

Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.

Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.

Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.

Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.


Gracias otra vez



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