Durante estas últimas dos semanas de 2011 casi todos los medios recapitulan el año y nos ofrecen multitud de listas, entre otras, referidas a los mejores volúmenes publicados. Me he entretenido en ver algunas de ellas y, ciertamente, en general, los resultados son desalentadores. Tomando como ejemplo la de Babelia, tal vez la de más influencia en español, vemos que la inmensa mayoría de los libros votados por más de cincuenta críticos han sido publicados por las grandes editoriales y, como no podía ser de otra forma, el primero de ellos es de Alfaguara: Los enamoramientos, de Javier Marías. Claro está, Franzen, Philip Roth o Houellebecq se encuentran también entre los más votados.
En esa misma lista no aparece ni un solo volumen de cuentos entre los diez primeros y solo dos de poesía, uno de los cuales –mención obligada, corresponde al Nobel sueco de 2011, faltaría más.
Es una pena, pues de no ser por las pequeñas editoriales que han rejuvenecido el mercado durante los últimos años, el mundo editorial en castellano apenas habría evolucionado. No obstante, no todo es marketing. De las votaciones para Babelia, encuentro algunas salvables. Pongo solo dos ejemplos, empezando por Javier Aparicio Maydeu, de quien ya comenté algo hace unas semanas:
10: Caligrafía de los sueños – Juan Marsé – Lumen
9: Cuentos reunidos – Bernard Malamud – El Aleph
8: Pulso – Julian Barnes – Anagrama
7: Tierra inalcanzable. Antología poética – Czeslaw Milosz - Galaxia / Círculo de lectores
6: Siete años – Peter Stamm – Acantilado
5: Bolie Baudelaire – Roberto Calasso – Anagrama
4: La diplomacia del ingenio – Mark Fumaroli – Acantilado
3: La torre de Babel – A. S. Byatt – Alfaguara
2: Poéticas arquitectónicas – David Moriente – Cátedra
1: Honrarás a tu padre – Gay Talase – Alfaguara
Y vean ahora la de José Luis Pardo, quien, por cierto, firma un artículo nada desdeñable sobre esta manía nuestra de elaborar listas con lo mejor y lo peor:
10: Gileas – Marilynne Robinson – Galaxia Guttemberg
9: Variaciones sobre un tema romántico. Ensayos de incertidumbre – Juan Benet – Lumen
8: Carácter y destino – Rafael Sánchez Ferlosio – UDP ediciones
7: Sonetos y lamento de una amante – W. Shakespeare – Galaxia Gutemberg
6: Hammerstein o el tesón – Hans Magnus Enzensberger – Anagrama
5: Consideraciones de un apolítico – Thomas Mann – Capitán Swing
4: Diccionario de las artes. Nueva edición ampliada – Félix de Azúa – Debate
3: La Nueva taxidermia – Mercedes Cebrián – Mondadori
2: La obsolescencia del hombre – Günther Anders – Pre-Textos
1: Adiós a la universidad. El eclipse de las humanidades – Jordi Llovet – Galaxia Gutemberg
Pues bien, supongo que no me quedará más remedio que traer al blog algún libro de Marías. En fin, qué se le va a hacer.
Autor: J. Marías
Título: Corazón tan blanco
Impresión: 7,8
Una joven recién casada se suicida en el cuarto de baño de la casa de sus padres tras regresar del viaje de novios. Así comienza esta novela, escrita en primera persona por el hijo de su marido, quien volvió a casarse (me refiero al marido) con la hermana de la suicida. El relato se construye únicamente sobre cinco o seis imágenes vividas, o mejor contadas; porque la vida no se define ni se encauza a través de heroicos o cotidianos hechos, sino con las palabras con las que estos se cuentan o se callan. Y por eso es azarosa y dubitativa, porque una palabra dicha sin ser pensada o no dicha por pereza decide inciertos futuros y frustra esperanzas.
“Y por eso estamos llenos de arrepentimientos y de ocasiones perdidas, de confirmaciones y reafirmaciones y ocasiones aprovechadas, cuando lo cierto es que nada se afirma y todo se va perdiendo”.
Novela con la que el autor asentó su reconocimiento, que centra su objetivo sobre unas cuantas imágenes que se van diluyendo y difuminando a partir de divagaciones circulares y obsesivas. Imágenes vistas desde fuera, desde el rincón de un voyeur esteta, desde una ventana a través de la cual percibimos casualmente a una mujer despechada, a una vieja amiga que esconde su soledad detrás de vídeos de oscuros y prometedores hombres o bajo el secreto nunca dicho -y por tanto nunca sucedido- de un padre que te hace y te deshace con sus palabras, las que blanquean u oscurecen el corazón, las que hacen que este no sea ni jamás haya sido tan blanco. El autor usa y abusa de un estilo que atiende casi exclusivamente a la forma narrativa y que, salvando las distancias (que no son pocas), recuerda a veces al Nabokov más purista, dándole en ocasiones a la narración una pátina de irrealidad y de cierta artificiosa y engolada frialdad (este es, a mi juicio, el principal defecto de la narrativa de Marías) , si bien, en general, el autor se mueve con soltura –y a veces con brillantez- en este tipo de literatura sensorial y esteticista. - (Noviembre 2008)
¿Que le pida algo al nuevo año, con el salario base congelado, el Ministerio de Cultura y la Secretaría de Estado de Cooperación desaparecidos? Pues... tal vez que se equivoquen de vez en cuando y nos den una alegría ¿no?
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