- El presidente norteamericano, premio Nobel de la paz, utiliza el disparo en la cabeza para mejorar sus niveles de aceptación entre los votantes de su país. Para aventajar y ganar distancia a sus adversarios nos adornan la hazaña con cuentos truculentos sobre las torturas mediante las que obtenían información del paradero del renegado Mister Bin. La sombra de sus antecesores se nos antoja alargada en exceso.
- El rey de España realiza una visita privada a su compadre marroquí. ¿Le estará ofreciendo ayuda ante hipotéticas revueltas democráticas? Mientras tanto los sirios siguen muriendo, eso sí, sin molestas visitas regias que entorpezcan su agonía.
- El Constitucional blanquea alguna grieta democrática que venían ensanchando con saña y muy poca vergüenza los dos partidos más representativos. Y es que el tradicionalismo centralista mete en el mismo saco a violentos y a independentistas. Entre estos últimos –todo hay que decirlo- tampoco encontramos corrientes filosóficas que hundan sus raíces más de un palmo, pero no por eso hemos de negarles el derecho de secesión, anacrónico y pacato, pero derecho democrático al fin y al cabo.
- Entre tanta idiotez pasa desapercibida la muerte de Sábato, uno de los grandes, a quien su formación científica (fue un físico notable) le marcó a tal punto que confirió a su obra una deriva existencialista (El túnel) con ecos apocalípticos (Abbadón el exterminador, novela injustamente ensombrecida por su anterior publicación, para casi todos la más lograda, Sobre héroes y tumbas).
- En el mundo editorial, sección de no ficción, encontramos algunos brotes verdes a modo de panfletos. La cosa empezó con Indignaos, del francés Hessel. En España le ha secundado Reacciona, con aportaciones varias, de José Luis Sampedro y Mayor Zaragoza entre otros. Su objetivo es justamente ese, el de hacernos reaccionar, por lo que tampoco sería justo pedirle demasiada profundidad, si bien resulta más sólido e interesante que el original de Hessel, quien prologa la publicación y anima a los españoles a menear el body. Más interesante me ha parecido otro manifiesto, también francés, elaborado por un grupo de economistas, que se dedican a desmontar algunas de las bases del capitalismo neoliberal, ese que nos venden como verdad revelada, como si se tratase de las tablas de la ley; su título, Manifiesto de economistas aterrados.
- Volviendo al arte, durante este mes de mayo se conmemora el centenario de la muerte de Mahler. El sábado pasado Babelia nos ofrecía una magnífica reseña de otro libro sobre la repercusión de su obra en el marco de la construcción del arte moderno. ¿Por qué Mahler? Cómo un hombre y diez sinfonías cambiaron el mundo, de Norman Lebrecht, muy recomendable, incluso para los no mahlerianos.
- Hablando de Mahler, recuerdo ahora un clásico de Werfel leído recientemente. No tiene nada que ver con el compositor, pero sí con su mujer, con la magnética y controvertida Alma.
Autor: F. Werfel
Título: Una letra femenina azul pálido
Impresión: 6,6
Hasta no hace mucho Werfel era más conocido en España como el tercer marido de la enigmática Alma Marie Schindler (Alma Mahler) que por sus dotes literarias. Sin embargo, como ha ocurrido con otros escritores centroeuropeos de esa época, durante las últimas décadas se han ido traduciendo la mayoría de sus libros. Werfel fue un intelectual judío que plasmó en su literatura (novela y sobre todo teatro) las preocupaciones que marcaron el post expresionismo de los años treinta: una condena moral tajante a la hipócrita cultura burguesa de la época y un rechazo todavía mayor a las primeras manifestaciones xenófobas y totalitarias del fascismo europeo, que iban prendiendo con rapidez sin apenas objeciones. De hecho, Werfel tuvo que huir primero a Francia y luego a Estados Unidos. Una letra femenina azul pálido fue escrita en 1941, poco después de llegar a América y es tal vez la mejor expresión de la crítica social que inspiraba su obra. En la novela, un alto funcionario austríaco hecho a sí mismo y casado con una mujer acaudalada recibe una carta inesperada. Se trata de una petición de ayuda de Vera, profesora judía de la que había sido amante durante unos meses al principio de su matrimonio. Comienza así un cuestionamiento de la frivolidad burguesa vienesa, así como la condena de la exclusión de los judíos de la vida pública en Austria, amedrentados por el vecino alemán. Téngase en cuenta que la trama transcurre durante un solo día de 1936. Se trata, por tanto, de un relato abiertamente moralizante, con tintes románticos, al estilo de El ángel azul, de E. Mann, con notables influencias en su trama de las estructuras teatrales. Al tratarse de una novela corta, no se hace tan presente el retorcido contenido emocional (gótico en ocasiones) de otras obras expresionistas, por lo que se sigue leyendo todavía hoy con naturalidad. – (Febrero 2011)
No hay comentarios:
Publicar un comentario