domingo, 24 de abril de 2011

Aire desamortizado

Empiezan a gustarme estas semanas santas en las que, si uno quiere, puede quedarse sólo con la manifestación artística (especialmente con la musical) de estos días, cargados de rancia beatería hasta no hace muchos años.

Estaba leyendo Crematorio, de Rafael Chirbes y ahí encuentro la expresión “aire desamortizado”, que refleja bien lo que queda de interés tras los ramos, cruces, cirios y vigilias. Aunque sólo hubiera sido por las más de 200 cantatas de Bach, aunque sólo hubiera sido por eso, ya merecería la pena aguantar a tanto procesionario cupusclanero.

Hoy no hablaré de Chirbes (aunque es para recomendar) y, como la crisis impone irresistibles ofertas, pego hoy en el blog la impresión que me dejaron tres publicaciones que, desde diferentes perspectivas tienen a la religión cristiana –a alguno de sus iconos- como protagonista.



Autor: J. Saramago
Título: El Evangelio según Jesucristo
Impresión: 6,2


Como su título predice, se trata de la reescritura de la vida de Jesucristo interpretada desde la desmitificación crítica y la reconstrucción humanizada (que se opone a la identificación con la divinidad) que nos propone Saramago y que modifica e incluso opone sus juicios morales a los tradicionalmente aprendidos con la repetitiva sinrazón y la vacía lógica del loro. En esta recreación Jesús pretende desbaratar el proyecto divino pero, ya en la cruz, constata con desaliento que él también ha sido engañado y que sólo ha conseguido apuntalar y proporcionar solidez y consistencia al mito que engordará y se convertirá en monstruo comiéndose a sus hijos. Algunos pasajes están especialmente inspirados, como el primer encuentro de Jesús con María de Magdala o la agria y turbulenta conversación entre Cristo y el diablo mantenida en una precaria barca de pesca. No obstante, la novela cae a veces en la misma moralina previsible y demagógica (aunque más cercana a nuestro tiempo) que los textos evangélicos en los que se inspira y, al margen de la polémica que suscitó su publicación entre los sectores más reaccionarios, resulta notablemente menos conseguida que las otras dos obras que completan el ciclo: la magnífica “Historia del cerco de Lisboa” y el turbador e irrespirable “Ensayo sobre la ceguera”. - (Julio 2004)


Autor: A. Orejudo
Título: Reconstrucción
Impresión: 6,3


En la convulsa Europa de mediados del siglo XVI, los primeros brotes reformistas, caracterizados por su fobia a las formas esclerotizadas y al poder jerárquico, despótico y corrupto de la Iglesia, comienzan a sedimentarse ideológica y formalmente en distintos cultos que, poco a poco, se van rodeando y envolviendo de los mismos errores y de los mismos instrumentos de opresión que criticaban y que les vieron nacer, hasta asumir terroríficos iconos de poder tan simbólicos como la hoguera de Servet. “Prefiero las injusticias de la Iglesia Católica antes que los experimentos de cualquier loco”. Interesante en su concepción y con trabazón argumental a veces efectista, su estilo austero se torna en ocasiones premeditadamente descuidado, pasando de formatos casi épicos, a otros picarescos o mágicos, para volver una y otra vez a la sobriedad narrativa original. Y esto es así porque, si algo queda claro, es que Orejudo maneja las riendas de la historia hasta en los más mínimos detalles, sin la menor posibilidad para el contagio de la digresión o del disfrute puramente narrativo. Sin embargo, su valor no estriba en la recreación histórica propuesta, sino en la evidente traslación de esa concepción del poder a nuestra época, como si el tiempo se dedicara más a perpetuar que a depurar, poniendo así en tela de juicio esa percepción de la historia según la cual las sociedades –al menos las occidentales- recorren un camino aproximadamente recto, superando sucesivos estadios evolutivos que necesariamente se perfeccionan aprendiendo de los errores pasados. - (Mayo 2007)



Autor: I. Murdoch
Título: La campana
Impresión: 6,8


En este primer acercamiento a la seductora escritora irlandesa (véase si no la película biográfica Iris), concluyo el volumen ligeramente decepcionado, seguramente porque esperaba algo más cercano al intimismo de Virginia Woolf, con quien se la ha comparado en muchas ocasiones. La Campana es un drama británico moderno, pero hecho con mimbres formales decimonónicos. Es sin duda un buen drama y además está bien escrito, pero no sorprende, quizá porque se trata de una de sus primeras novelas. Parece –según dicen quienes conocen mejor que yo su trayectoria literaria- que con posterioridad elaboró una literatura más personal, más filosófica e introspectiva; pues habrá que probarlo. Repito que ésta no carece de interés, especialmente en cuanto a la habilidad de la autora para crear ambientes tormentosos y opresivos, casi al estilo de Faulkner: bajo la sombra de una abadía anglicana convive una pequeña comunidad laica que busca la pureza de la convivencia sencilla. Su anodina y previsible existencia se verá rota por trágicos acontecimientos procedentes de la claustrofóbica represión británica: la sexualidad mal parida y la homosexualidad repudiada, una concepción represora de la vida cristiana, la corrupción de la pareja, etc. son algunos de los ingredientes argumentales desarrollados por Murdoch. En suma, es una buena novela, tal vez algo rígida y teatral, de las que nos han llegado por docenas de las Islas Británicas. – (Abril 2010)















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