sábado, 12 de junio de 2010

Gatillazos limeños

¿Qué les dan de comer en Perú? No lo sé, nunca he estado allí, pero la cantidad de buenos escritores es sorprendente: Además de los muy reconocidos internacionalmente, como Vargas Llosa, César Vallejo o Bryce Echenique, encontramos a autores notables como Ampuero, Roncagliolo, J. R. Ribeyro, Tays (más conocido por su blog literario que por sus novelas), Bayly, Arguedes o el padre de muchos de ellos, el indigenista Ciro Alegría.

Traigo hoy otro gatillazo, ¿no son demasiados? y nada menos que del autor que ha creado uno de los personajes más entrañables de la literatura en español durante el último medio siglo. Me refiero, claro, al Martín Romaña de Bryce Echenique, quien nos deslumbró en su díptico “Cuaderno de navegación en un sillón Voltaire” (La vida exagerada de martín Romaña” y “El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz”). El resultado es magnífico y en su elaboración intervienen ingredientes como ingenuidad, agudeza, ternura, romántica inmadurez, crítica a las corrientes intelectuales predominantes, humor, ironía, desubicación, caricatura, acidez, etc. La sensación de frescura y originalidad contrasta con la pesadez (y no es crítica) de buena parte del boom latinoamericano de la época.

Pues bien, este mismo autor se presentó –o lo presentaron- veinte años después al todo poderoso premio Planeta y, claro, lo ganó, eso sí, con una novelita que ni siquiera es la sombra de las protagonizadas por Martín Romaña o por el mundo de Julius, de la que por cierto extrae el hilo argumental. Me refiero a “El huerto de mi amada”, en la que intervienen buena parte de los recursos habituales del escritor peruano, pero ya sin brillo y sin gracia, sin la chispa de décadas anteriores. La sensación que deja al leerla es de presuroso encargo, de rastrero compadreo, de premeditado engaño. Quede claro que no se trata de una novela insalvable, puesto que Bryce sigue conservando todo el dominio del lenguaje; pero vendió su genio, -su duende- por un suculento cheque que, sin duda, habría rechazado Martín Romaña con algún inolvidable requiebro.


Autor: A. Bryce Echenique
Título: El huerto de mi amada
Impresión: 5,1

El autor escoge en esta ocasión su ciudad natal, la Lima de los años cincuenta, para retratar comportamientos sociales provincianos reales, pero deformados por su particular lente que introduce una sonrisa amarga en cada escena. No obstante, aunque conserva esa forma de irónica inocencia como sello distintivo, en esta ocasión Bryce Echenique nos presenta una obra tediosa y sin ninguna frescura, que en pocos momentos rememora las ágiles y agudas vivencias de Martín Romaña. Decepcionante novela en lo argumental y en el tratamiento de los personajes, planos y caricaturescos en exceso. Será el mal fario del Planeta. - (Marzo 2008)

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