viernes, 4 de junio de 2010

Gatillazos de cerca

Antes de referirme a alguna de las impresiones decepcionantes de las que en la última entrada exponía varios ejemplos, preferiría hablar de lo contrario, es decir, de experiencias sorprendentes no del todo esperadas.

De manera no planificada, he leído últimamente varias obras de ficción inglesa que me han sorprendido gratamente. Es cierto que no se trata de volúmenes escogidos al azar, sino que me he acercado a ellos al calor de su reconocimiento. Por no ir más lejos, actualmente estoy leyendo un maravilloso libro de cuentos del que hablaré otro día. Se trata de “La mesa limón”, del británico Julian Barnes. Pero también podría hablar de “El mar”, de John Banville, de la laureada “Dinero”, de Martin Amis, de la menos conocida “La campana”, de Iris Murdoch o de la magnífica “Las horas”, de Michael Cunningham. Ya sé, ya sé… Cunningham no es británico. Pero su estilo es tan inglés como el de su homenajeada Virginia Woolf. ¿Quién podría decir lo contrario?

Vuelvo ahora a las decepciones y por poner un ejemplo escojo a “La hermana”, de Sándor Márai. Supongo que su publicación en castellano se debe al renacimiento del autor húngaro tras la excelente acogida de “El último encuentro”. De hecho, “La Hermana” no vio la luz en español hasta 2007, lo que indica que no se encuentra, ni mucho menos, entre sus mejores obras.

Con anterioridad había leído “El último encuentro”, “Confesiones de un burgués” (volumen de memorias) y “La amante de Bolzano”. Por distintos motivos, las dos primeras me parecen más que recomendables. Por eso y por protagonizarla un pianista de éxito, me acerqué con avidez a “La hermana” ¿y qué? Pues eso; una novela con un magnífico planteamiento que se va desinflando hasta quedarse en cosa menor.

Por cierto, no termino de entender algunas modas literarias. No dudo de la calidad de autores como Márai, Zweig o Joseph Roth. Sin embargo su ascenso a los altares editoriales durante la última década ha hecho que su reconocimiento esté a la par o incluso por encima del de escritores como Kafka o Thomas Mann y, aunque para gustos los colores, no creo que sea el caso. En esta entronización tal vez hayan influido aspectos menos literarios que facilitan la construcción de mitos para que hagan caja las editoriales: origen judío, persecución nazi, suicidio (caso de Zweig y Márai), alcoholismo (caso de Roth) y, en fin, datos semejantes que otorgan cierto morbo y etiqueta de “maldito” al personaje, no al escritor.


Autor: S Márai
Título: La hermana
Impresión: 5,6

En plena II guerra mundial, un afamado concertista incuba, durante una gira, una larga y dolorosa enfermedad que lo arrastrará al borde del infierno, pero también le proporcionará algunas certidumbres vitales. Escrita poco después de "El último encuentro", esta obra adolece de su calidez, hondura vital y sostén argumental. Sin embargo, también trata de analizar desde una perspectiva existencial, el porqué de la vida y de la enfermedad -entendida como no vida o como envenenamiento vital- con algunos pasajes brillantes, especialmente los que perfilan a los personajes que rodean al compositor durante su enfermedad. No obstante, en conjunto, la novela va perdiendo en el camino buena parte de sus posibilidades iniciales. El tono elegíaco y transcendente apenas se sostiene en un argumento bien ideado y desarrollado de manera artificiosa y poco natural. - (Agosto 2007)

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