lunes, 12 de abril de 2010

Cicatrices bélicas (VI)

En este monográfico de la guerra y de sus efectos, hablaba el otro día de Dulce Chacón y de su reivindicación de la mujer, condición doblemente perdedora tras la tenebrosa victoria golpista en 1939. Pues bien, traigo hoy otra historia de mujeres y guerra, pero mucho menos original por haberse escrito desde una óptica formal, previsible y plana.

También hablaba de Almudena Grandes y de su precario equilibrio entre la honestidad literaria y el panfleto sensiblero. Pues casi lo mismo podría decirse de este “Un largo silencio”, de Ángeles Caso, que no por casualidad ganó hace diez años el premio Fernando Lara, galardón comercial y anodino, hermano del Planeta y que nada aporta a la literatura en español. Por cierto, que si quien lo sigue lo consigue, también había sido finalista del Planeta en los noventa, premio que al fin obtuvo el pasado año. En fin, una pena, pero también una pasta.

La novela de la escritora asturiana no es que sea mala, pues tanto su desarrollo como el estilo literario son correctos, pero es de esas obras que, aunque pueden leerse si no hay otra cosa a mano, no aportan nada a lo dicho ya mil veces, ni en cuanto al argumento, ni en el tono, ni en su construcción. Y claro, la perspectiva con que se enfoca la historia resulta anodina y fácilmente olvidable. Así, la introducción de cierta prosa poética, que podía haberse constituido en el sello distintivo, consigue un efecto melifluo que en nada favorece al conjunto; y es que los registros líricos –muy de agradecer en algunas ocasiones- deben ser utilizados sólo por escritores consagrados en ese terreno, pues es fácil que se vuelvan contra uno y se conviertan en recursos cursis y pesados para el lector.




Autor: A. Caso
Título: Un largo silencio
Impresión: 5,1

Al finalizar la guerra, la nuestra, cinco mujeres de la misma familia vuelven a casa para lamer sus heridas y volcar sus escasas esperanzas en un futuro que se tornará tortuoso y humillante para los vencidos. En esta ocasión la guerra civil sirve a la autora para dibujar el abismo abierto entre vencedores y vencidos con el agravante de los comportamientos provincianos más estrechos y pacatos. Novela agradable que acierta en el tono, pero que, como suele ocurrir cuando se buscan marcos narrativos dramáticos, cae con frecuencia en cuadros sentimentales previsibles donde cada personaje es lo que tiene que ser, obviando las sombras y contradicciones que hacen peligrar la estética del encuadre cinematográfico, pero que proporcionarían mayor relieve, naturalidad y realismo. - (Septiembre 2007)

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