De vez en cuando nos encontramos con fenómenos extraños en el mundo editorial. Son los autores que, sin saberse muy bien por qué, debido tal vez a una corriente simplemente “esnob“, comienzan a transmitirse de mano en mano y de boca en boca, sin que se trate de literatura especialmente facilona, terminando por ser carne de supermercado.
Uno de los mejores ejemplos de este tipo de fenómenos ocurrido durante los últimos años es el de Murakami (me refiero a Haruki y no al Ryu de “azul casi transparente”), que en España comenzó a conocerse con la “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, si bien después de su inesperado éxito se publicaron sus volúmenes anteriores. Se trata de una literatura pop que extrae todos sus contenidos de la calle, pero que es capaz de reelaborarlos y destilarlos hasta encontrar una senda con sabor propio. Ni las imágenes que mejor lo identifican ni el lenguaje con el que las moldea son especialmente atractivos, pues son utilizados sólo como herramientas de comunicación o de transmisión en su sentido más pragmático y, claro, es esto lo que más se le ha criticado desde los focos culturales tradicionales. Sin embargo, de la calle también selecciona y combina los deseos, las frustraciones y los sueños más comunes, creando hologramas de gran atractivo plástico, magnético y delirante, suave y sinuoso, como el bebop o como las imágenes de dunas trasplantadas al entorno urbano. En definitiva, podrá gustar o no, pero si habitualmente nos quejamos de la falta de originalidad de la mayor parte de la literatura de masas, ¿también vamos a ponerle trabas a las pocas voces más o menos personales que se vayan alzando? Traigo hoy al blog una especie de continuación de la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, sin duda, su novela más lograda.
Autor: H. Murakami
Título: Kafka en la orilla
Impresión: 7,9
Murakami se muestra aquí en su estado más puro. Un joven que huye de su casa para evitar una profecía que lo enfrenta con el mito de Edipo iniciará un camino hacia la metáfora, hacia lo movedizo, hacia la revelación del sueño que pugna por ser real... De forma paralela, un anciano falto de luces será el que tenga que abrir y cerrar la puerta en la que los tiempos desaparecen al curvarse y la muerte no es más que una proyección del sueño en vida. Es justamente la muerte, en su versión más truculenta, la que hará converger la senda de los dos protagonistas. No obstante, el autor introduce aquí algunos elementos reflexivos menos frecuentes en obras anteriores, como la responsabilidad o el proceso de elección. La responsabilidad deja de tener sentido si se revierte el tiempo y la consecuencia es causa; también pierde sentido la lógica de la elección cuando los significados se vacían y los encontramos como huecos significantes. Y es aquí donde la tragedia griega adquiere todo su valor en la novela. Uno de los muchos ejemplos lo enuncia el personaje más torturado: "¿acaso no es injusto el hecho, en sí mismo, de elegir?" - (Junio 2008)
Uno de los mejores ejemplos de este tipo de fenómenos ocurrido durante los últimos años es el de Murakami (me refiero a Haruki y no al Ryu de “azul casi transparente”), que en España comenzó a conocerse con la “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, si bien después de su inesperado éxito se publicaron sus volúmenes anteriores. Se trata de una literatura pop que extrae todos sus contenidos de la calle, pero que es capaz de reelaborarlos y destilarlos hasta encontrar una senda con sabor propio. Ni las imágenes que mejor lo identifican ni el lenguaje con el que las moldea son especialmente atractivos, pues son utilizados sólo como herramientas de comunicación o de transmisión en su sentido más pragmático y, claro, es esto lo que más se le ha criticado desde los focos culturales tradicionales. Sin embargo, de la calle también selecciona y combina los deseos, las frustraciones y los sueños más comunes, creando hologramas de gran atractivo plástico, magnético y delirante, suave y sinuoso, como el bebop o como las imágenes de dunas trasplantadas al entorno urbano. En definitiva, podrá gustar o no, pero si habitualmente nos quejamos de la falta de originalidad de la mayor parte de la literatura de masas, ¿también vamos a ponerle trabas a las pocas voces más o menos personales que se vayan alzando? Traigo hoy al blog una especie de continuación de la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, sin duda, su novela más lograda.
Autor: H. Murakami
Título: Kafka en la orilla
Impresión: 7,9
Murakami se muestra aquí en su estado más puro. Un joven que huye de su casa para evitar una profecía que lo enfrenta con el mito de Edipo iniciará un camino hacia la metáfora, hacia lo movedizo, hacia la revelación del sueño que pugna por ser real... De forma paralela, un anciano falto de luces será el que tenga que abrir y cerrar la puerta en la que los tiempos desaparecen al curvarse y la muerte no es más que una proyección del sueño en vida. Es justamente la muerte, en su versión más truculenta, la que hará converger la senda de los dos protagonistas. No obstante, el autor introduce aquí algunos elementos reflexivos menos frecuentes en obras anteriores, como la responsabilidad o el proceso de elección. La responsabilidad deja de tener sentido si se revierte el tiempo y la consecuencia es causa; también pierde sentido la lógica de la elección cuando los significados se vacían y los encontramos como huecos significantes. Y es aquí donde la tragedia griega adquiere todo su valor en la novela. Uno de los muchos ejemplos lo enuncia el personaje más torturado: "¿acaso no es injusto el hecho, en sí mismo, de elegir?" - (Junio 2008)

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