viernes, 19 de marzo de 2010

Cicatrices bélicas (I)

Me habían recomendado en varias ocasiones la narrativa de Rafael chirbes. Además, las críticas leídas iban en la misma dirección. Pues bien, acabo de concluir una de sus novelas, “La larga marcha” y, efectivamente, es todo un descubrimiento: su visión de la posguerra y de los hijos que mal alimentó es más que interesante.

¿Cuántas obras de ficción escritas en las últimas décadas tienen como escenario la guerra o la posguerra civil? El otro día me asomaba al blog de “Tiempo de silencio”, pero claro, eso es diferente, pues se escribió cuando el racionamiento era todavía recuerdo fresco. El hecho de elegir esta época se debe, supongo, a que la truculencia del entorno facilita la narración de escenas y comportamientos épicos, heroicos, míseros, rastreros, solidarios, y, en general, de los que acuden a los más altos y bajos instintos, sin tener que retorcer otros argumentos.

Se me ocurre iniciar una miniserie sobre mis lecturas de los últimos años desarrolladas en la guerra o la posguerra. Hasta ahora, entre los volúmenes reseñados, sólo la magnífica novela de Martín Santos orientó la pluma hacia esos años.

Sin saber por donde empezar, comienzo al azar, por la primera ficha encontrada. Se trata curiosamente de un best seller que pretendía ser policiaco, aunque bajo ese pretexto es capaz de desarrollar con pulcritud un abanico temático de algún interés. Además, para los que como yo vivan en el madrileño distrito de Arganzuela, las localizaciones serán bien conocidas.


Autor: J. M. Barrero
Título: La niebla herida
Impresión: 5,5

En el destartalado y obsceno escenario del Madrid de la posguerra unos niños son asesinados. Con este punto de partida, Barrero construye un thriller desigual, con luces y sombras pero envolvente y con la suficiente fuerza narrativa como para atrapar al lector durante quinientas páginas. El autor introduce elementos autobiográficos e históricos para deslizar cuadros secundarios que aluden a temas tan distintos como la descolonización marroquí, el revisionismo falangista, o la historia latinoamericana del siglo XX vista desde el ejemplo venezolano. La calidad literaria, como los sucesivos escalones que van inyectando tensión a la novela, está repleta de altibajos, aunque en general, consigue mantener la tensión exigible, con algunos efectismos prescindibles que no desdoran el resultado final. El tiempo ha hecho del volumen un superventas y, efectivamente, de literatura popular hablamos, pero cuidada y respetuosa con el lector. - (Agosto 2006)

No hay comentarios:

Publicar un comentario