En esta ocasión tengo poco que decir, salvo presentar el homenaje que tributó García Márquez a Kawabata, como señalaba en el último paseo bloguero.
Entre ambas novelas existen múltiples diferencias, tantas como puedan encontrarse entre los dos escritores. Sin embargo, creo que la diferencia principal, la que eleva el relato de Kawabata muy por encima del de García Márquez es que éste se ve obligado a explicitar lo que en la novela japonesa únicamente se sugiere mediante estampas lánguidas y veladas de enorme fuerza expresiva. “Memoria de mis putas tristes” es un capricho, un divertimento y poco más, que podría haber resultado sólo una vulgaridad en manos de otro escritor con menos talento.
Autor: G. García Márquez
Entre ambas novelas existen múltiples diferencias, tantas como puedan encontrarse entre los dos escritores. Sin embargo, creo que la diferencia principal, la que eleva el relato de Kawabata muy por encima del de García Márquez es que éste se ve obligado a explicitar lo que en la novela japonesa únicamente se sugiere mediante estampas lánguidas y veladas de enorme fuerza expresiva. “Memoria de mis putas tristes” es un capricho, un divertimento y poco más, que podría haber resultado sólo una vulgaridad en manos de otro escritor con menos talento.
Autor: G. García Márquez
Título: Memoria de mis putas tristes
Impresión: 6,6
La novela es un divertimento, casi un capricho de anciano. García Márquez traslada al trópico –a Barranquilla- el gran relato del japonés Kawabata “La casa de las bellas durmientes”, cuento que también ejerció su poder cautivador sobre el escritor colombiano. Para celebrar su noventa cumpleaños, un anciano solitario, periodista de medio pelo que tiene el barrio chino como segunda casa, solicita a una madame que le busque una joven virgen para pasar la noche. La chica, casi una niña, es narcotizada y duerme toda la velada, marchándose el anciano al amanecer sin haberla tocado. “Fue algo nuevo para mí. Ignoraba las mañas de la seducción, y siempre había escogido al azar las novias de una noche más por el precio que por los encantos, y hacíamos amores sin amor, medio vestidos las más de las veces y siempre en la oscuridad para imaginarnos mejores. Aquella noche descubrí el placer inverosímil de contemplar el cuerpo de una mujer dormida sin los apremios del deseo o los estorbos del pudor.”
Pero un poder de atracción que hasta ahora no había sentido por ninguna mujer le hará volver una y otra noche hasta dilapidar su menguada fortuna. ¿Quién se enamora por primera vez a los noventa? La novela, como el original japonés, se inspira en la estampa de la soledad, de lo que pudo ser y que ya es imposible, en la certidumbre de la cercana muerte, etc. No obstante, aunque no se trata de un plagio, el influjo de la obra de Kawabata es tan fuerte que ensombrece a ésta, que la homenajea con fervoroso respeto, pero varios peldaños más abajo, presa de la rigidez y de la falta de frescura del imitador. – (Diciembre 2009)
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