viernes, 11 de diciembre de 2009

Jet lag

Vuelvo a casa con el reloj interno algo desacompasado después del periplo norteamericano. Es aquél un mundo agigantado y un tanto deforme hecho a la medida de algún extraño leviatán. Ya volveremos allí más adelante prevenidos y apocados con otros pretextos.

Hace ya algún tiempo, creo que era al hilo de los espacios ficticios creados por autores españoles, mencioné por primera vez a Muñoz Molina y a la Mágina que sacó de la chistera. Y si en Mágina nos encontramos, no podemos dejar de visitar a "El jinete polaco", sin duda su mejor recreación.

Muñoz Molina acaba de publicar su última novela, "La noche de los tiempos", de la que, según me cuentan los pocos conocidos que ya la han leído (téngase en cuenta que son casi mil páginas) podría esperarse algo más, un paso adelante en su evolución como escritor. Algo parecido he leído en alguna publicación temática (véase como ejemplo el artículo de Jorge Carrión en el número de noviembre de Letras Libres). ¿No tuvimos bastante con la magnífica Sefarat? En cuanto a su estilo, a su forma de escribir, un autor que vende cientos de miles de ejemplares no es propenso a la experimentación. De hecho, sus libros son de lectura amable (me refiero a las formas y no a los temas tratados), pero no creo que eso sea necesariamente demérito. ¿Cuántos de los escritores experimentales actuales serán recordados cuando pasen veinte años? Tampoco quiero restar mérito a estas tendencias, porque sin ellas seguiríamos leyendo a Galdós, lo que por cierto no es mala opción. Valoremos la literatura en términos más o menos justos o equilibrados, desechando ese tipo de actitudes que se empeñan en buscar lo que saben que no se hallará. Si la narrativa española actual no se encuentra precisamente en una segunda o tercera edad de oro, no seamos agrios y agradezcamos lo que de salvable tiene. Si además vende comparativamente mucho –como es el caso- pues miel sobre hojuelas. ¡Válgame Dios, pero si ganó hasta el Planeta!





Autor: A. Muñoz Molina
Título: El jinete polaco
Impresión: 9,0





A través del sosegado reencuentro de dos adultos que inician un romance plácido y sensual, pero también consciente y reflexivo, se reconstruye la historia de un pueblo andaluz desde principios del siglo XX hasta la actualidad, en un hermoso árbol que va desplegando sus ramas a través de narraciones secundarias y episodios autobiográficos, mediante un tortuoso y arrítmico paseo por diferentes imágenes (como si se tratara de un viejo y desordenado álbum fotográfico) que marcaron la vida de cuatro generaciones, terminando con la adolescencia del protagonista y su huída hacia tierras prometidas, para continuar sus estudios y dejar atrás raíces y fantasmas. La falta de un orden temporal en la narración contribuye a crear un mosaico subjetivo de espacios y tiempos personales, pero con los que todos, de una u otra forma podemos identificarnos. En pocas obras de la literatura española se ahonda de forma tan certera en la relación del individuo con su tierra y con los fantasmas que moldearon su infancia y juventud. Aunque el autor ya había soñado Mágina con anterioridad y volverá a ella en obras posteriores, es aquí donde no sólo nos ha fabricado un espacio y un tiempo reales, que se ven, se tocan y se huelen, sino que también les ha insuflado vida para que surjan algunas de las más entrañables historias escritas en España durante el último medio siglo. Se trata –o así me lo parece- de una de las obras de la literatura española contemporánea por la que hay que pasar, detenerse, descubrirse, humillar la testuz con algún respeto y descubrirla con la mente bien arada, abonada, y receptiva. - (Octubre 2005)

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