domingo, 15 de noviembre de 2009

Una de aventuras

Tras recordar a autores como Primo Levi o Beckett quizá sea conveniente desempolvar algún volumen más liviano, aunque sólo sea para desentumecer, oxigenar y desengrasar el seso. Elijo con este fin una novela de aventuras leída hace poco más de un año, a la que me acerqué tras el grato recuerdo que me había dejado “La piel fría”, relato del mismo autor que recomiendo encarecidamente.

“Pandora en el Congo” no decepciona en su faceta aventurera, puesto que es ágil e ingeniosa, con la tensión justa y las vueltas de tuerca necesarias para atrapar al lector. Más confusa y pretenciosa es su vena antropológica, que no termina de ajustarse al entorno argumental, pero, en fin, se puede pasar un rato más que entretenido, aunque no se alcance el nivel de la anterior novela del autor.


Autor: A. Sánchez Piñol
Título: Pandora en el Congo
Impresión: 6,0



En el arisco Londres de 1914, un joven huérfano busca abrirse camino en la literatura, comenzando a trabajar como “negro” para un famoso escritor de novelas baratas. Encontrará a un abogado que le contrata para escribir las increíbles peripecias acaecidas en El Congo a un aventurero condenado a muerte, como última posibilidad de que lo absuelvan. Se inicia así una trepidante y divertida historia de aventuras que por momentos recuerda y parece homenajear a los grandes narradores clásicos del género (Kipling y  Verne, pero también Lovecraft) y que falla justamente al pretender ir más allá, trascendiendo la aventura para indagar en la escurridiza naturaleza humana, en el origen de la maldad o de la bondad absolutas, las cuales, según concluirá el protagonista, no son más que caras reversibles y mudables de una misma realidad. Novela más que interesante para los adictos a la aventura, pero que quizá resulte algo alejada y distante a otros públicos. - (Julio 2008)

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