En esta época de sucio esteticismo en la que hasta la Iglesia deja que sus santificadas fiestas crucen el Atlántico para ser reinterpretadas por una cultura inmadura y adolescente, los símbolos pierden su sentido de representación y se quedan en zafias formas vacías que adquirimos en el “todo a cien” de la primera esquina.
Bastante se ha denostado ya al malencarado Halloween, por lo que me quedaré sólo con su oscuridad gótica para recordar otra época en la que también ocupó su lugar, aunque pleno de contenido y de significación. Y si no, que se lo pregunten al coro de artistas expresionistas alemánes a los que la estética nazi se encargó de enterrar por degenerados y travestidos. Quizás la literatura no es la expresión artística en la que mejor se reflejaron estas vanguardias estéticas. Las músicas atonales y predodecafónicas junto a las múltiples expresiones que adquirieron las tendencias pictóricas pudieron tener más solidez conceptual. Pero ese rechazo al realismo y al naturalismo decimonónico también se plasmó –como en el caso del volumen que hoy desempolvo- en una literatura lánguida y casi mórbida, ahora prácticamente olvidada.
Autor: E. Mann
Título: El ángel azul
Impresión: 6,6
Origen argumental de la gótica y expresionista película de su mismo nombre que en 1930 dirigió Sternberg y protagonizó Marlene Dietrich (de hecho, la novela pasó a llamarse así tras el éxito cinematográfico), el relato narra el descenso a los infiernos de un maestro moralmente tan rígido que llega a confundir virtud y sadismo. Será una mujer –que proviene del rincón social más denostado por el protagonista- la que le lleve a arrastrarse hasta perder cualquier atisbo de la forzada moralidad de la época. En ésta, una de las primeras obras narrativas del autor, ya se advierte con claridad su vocación beligerantemente crítica con respecto a la sociedad imperante en la República de Weimar, cada vez más rígida e intolerante, lo que años después degeneraría en un Estado intrínsecamente bélico, que convirtió a Mann (menos conocido que su hermano Thomas) en uno de los autores malditos, exiliado tras el ascenso nacional socialista. El estilo es todavía expresionista (suponiendo que la etiqueta tenga un significado claro en literatura), es decir, subjetivo y emocional, envolviendo a los personajes y a su entorno en una atmósfera de irrealidad neorromántica, nebulósa y decadente. - (Julio 2004)
Bastante se ha denostado ya al malencarado Halloween, por lo que me quedaré sólo con su oscuridad gótica para recordar otra época en la que también ocupó su lugar, aunque pleno de contenido y de significación. Y si no, que se lo pregunten al coro de artistas expresionistas alemánes a los que la estética nazi se encargó de enterrar por degenerados y travestidos. Quizás la literatura no es la expresión artística en la que mejor se reflejaron estas vanguardias estéticas. Las músicas atonales y predodecafónicas junto a las múltiples expresiones que adquirieron las tendencias pictóricas pudieron tener más solidez conceptual. Pero ese rechazo al realismo y al naturalismo decimonónico también se plasmó –como en el caso del volumen que hoy desempolvo- en una literatura lánguida y casi mórbida, ahora prácticamente olvidada.
Autor: E. Mann
Título: El ángel azul
Impresión: 6,6
Origen argumental de la gótica y expresionista película de su mismo nombre que en 1930 dirigió Sternberg y protagonizó Marlene Dietrich (de hecho, la novela pasó a llamarse así tras el éxito cinematográfico), el relato narra el descenso a los infiernos de un maestro moralmente tan rígido que llega a confundir virtud y sadismo. Será una mujer –que proviene del rincón social más denostado por el protagonista- la que le lleve a arrastrarse hasta perder cualquier atisbo de la forzada moralidad de la época. En ésta, una de las primeras obras narrativas del autor, ya se advierte con claridad su vocación beligerantemente crítica con respecto a la sociedad imperante en la República de Weimar, cada vez más rígida e intolerante, lo que años después degeneraría en un Estado intrínsecamente bélico, que convirtió a Mann (menos conocido que su hermano Thomas) en uno de los autores malditos, exiliado tras el ascenso nacional socialista. El estilo es todavía expresionista (suponiendo que la etiqueta tenga un significado claro en literatura), es decir, subjetivo y emocional, envolviendo a los personajes y a su entorno en una atmósfera de irrealidad neorromántica, nebulósa y decadente. - (Julio 2004)

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