Leo la última entrada, la de los espejismos fatuos que nos regalan los premios literarios, y me vienen a la mente las excepciones a la regla. Para que la comparación sea válida, vuelvo a acercarme al ocioso espacio circense del Planeta. Porque más allá de los rituales fuegos de artificio de la mercadotecnia, es cierto que el veterano premio también a laureado algunas obras que, además de salvarse de la quema, forman parte de mis más gratos recuerdos como lector. Sin haberlos engullido todos, faltaría más, no hace falta hacer un recuento sistemático para rememorar con agrado títulos como “El jinete polaco”, “Lituma en Los Andes” o incluso “Filomeno a mi pesar”. Ello no resta un ápice de descrédito a la parafernalia editorial que da forma a estos engendros, pero sí relativiza los obsesivos rechazos del lector, porque la generalización facilita la interpretación del entorno, pero comete injusticias ante excepciones, matices y variedades cromáticas. Y desempolvo ahora una de esas excepciones, leída hace ya algunos años y galardonada en 1993.
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Autor: M. Vargas Llosa
Título: Lituma en Los Andes
Impresión: 8,8
Sencillo, crudo y desnudo relato de soledades enmarcadas en el Perú andino más remoto, inhóspito y ancestral, donde conviven personajes de todas las calañas, pero siempre marginales y fatalistas. Se trata de una de las obras más personales del autor, en la que la trama se diluye en una amargura rebelde que le cede todo el protagonismo a una magnífica descripción de individuos puros; ni buenos ni malos, ni perfectos ni imperfectos; individuos obligados a vivir en las condiciones más duras del alto Perú desértico. Como en otras de sus obras, destaca el cincelado de los personajes (Tomás o el cabo Lituma que ya había emergido en novelas anteriores), a los que el autor sabe insuflarles vida propia, tratándolos con respeto y delicadeza. La madurez del autor también se plasma en la estructura de la novela, secuenciada en capítulos con formato de tríptico. Como elemento novedoso en su obra, los amantes de los mitos clásicos disfrutarán con nombres de personajes y escenas que los invocan y recuerdan. Por tanto, nos encontramos aquí con uno de los títulos que le devuelven algún brillo al mediático y desnortado premio Planeta. Y para finalizar sólo un pero, que no por esperado es menos amargo: desde una perspectiva ideológica, el tratamiento del ancestral atraso andino y la simplona percepción de “Sendero Luminoso” reflejada en la novela, harán fruncir más de un ceño, especialmente a los que gusten de interpretaciones con algún relieve. - (Agosto 2003)
Autor: M. Vargas Llosa
Título: Lituma en Los Andes
Impresión: 8,8
Sencillo, crudo y desnudo relato de soledades enmarcadas en el Perú andino más remoto, inhóspito y ancestral, donde conviven personajes de todas las calañas, pero siempre marginales y fatalistas. Se trata de una de las obras más personales del autor, en la que la trama se diluye en una amargura rebelde que le cede todo el protagonismo a una magnífica descripción de individuos puros; ni buenos ni malos, ni perfectos ni imperfectos; individuos obligados a vivir en las condiciones más duras del alto Perú desértico. Como en otras de sus obras, destaca el cincelado de los personajes (Tomás o el cabo Lituma que ya había emergido en novelas anteriores), a los que el autor sabe insuflarles vida propia, tratándolos con respeto y delicadeza. La madurez del autor también se plasma en la estructura de la novela, secuenciada en capítulos con formato de tríptico. Como elemento novedoso en su obra, los amantes de los mitos clásicos disfrutarán con nombres de personajes y escenas que los invocan y recuerdan. Por tanto, nos encontramos aquí con uno de los títulos que le devuelven algún brillo al mediático y desnortado premio Planeta. Y para finalizar sólo un pero, que no por esperado es menos amargo: desde una perspectiva ideológica, el tratamiento del ancestral atraso andino y la simplona percepción de “Sendero Luminoso” reflejada en la novela, harán fruncir más de un ceño, especialmente a los que gusten de interpretaciones con algún relieve. - (Agosto 2003)
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