Un best seller no es un volumen que cuente sus ventas por centenares de miles de ejemplares colocados. Se trataría más bien de la publicación que desde el origen de su elaboración nace para atraer al lector en la mesa expositora. Por eso, un best seller no es el volumen más vendido, sino el más vendible, el que se construye exclusivamente con esa vocación.
¿Acaso es eso reprobable? Pues no lo sé, supongo que depende de la perspectiva. ¿Son reprobables las muy repetidas palabras del Primer Ministro Monti sobre el empleo estable? Al fin y al cabo solo dijo lo que cualquier líder europeo piensa, aunque es cierto que la calificación de monótono o aburrido sobre el empleo indefinido no es una tomadura de pelo, sino que se trata directamente de un insulto a los millones de personas en situación económica precaria. Pero los seguimos votando. ¿Dónde está lo reprobable?
Volviendo al asunto del superventas, en efecto, no creo que sea indigna su “fabricación”, como tampoco lo es la estridente publicidad que lo acompaña. Lo que sí debería estar tipificado en cualquier código sancionador es que se venda en un espacio literario. Sin embargo, hay que recordar que las secciones de los supermercados no son de “literatura”, sino de “libros” y, así es, “leer no nos hace mejores”. Que nos lo vendan, pero que no nos lo justifiquen. En palabras de Sánchez Ferlosio, “El que quiera mandar guarde al menos un último respeto hacia el que ha de obedecerle, absténgase de darle explicaciones.” ¿No merecemos siquiera esa muestra de indulgencia?
Todo esto viene a colación porque acabo de terminar un best seller que sí podría venderse en un espacio literario. De hecho, si algún peso tiene, la autora, Joyce Carol Oates ha sido nominada al Nobel. Se trata de La hija del sepulturero, un novelón clásico que, junto a la pulcritud del saber hacer de la autora (creo que indiscutible) echa mano de una serie de recursos innecesarios, golpes bajos que en nada favorecen la transparencia en la relación con el lector. Como en otras ocasiones, dejaré reposar el volumen para que pueda redondearse en la madera del recuerdo, pero a juego con el argumento, traigo hoy un par de ejemplos de best seller, y no de los peores. Como cabría esperar, de ambas publicaciones se han realizado adaptaciones cinematográficas: ¿acaso es reprobable?
Autor: R. Schlink
Título: El lector
Impresión: 6,8
Un adolescente visita a una mujer dos décadas mayor que él para agradecerle sus atenciones cuando poco tiempo antes el chico enfermó en la calle. Comienza entonces una relación erótica entre ambos, trufada de aprendizaje y de lecturas, que se romperá bruscamente con la inesperada desaparición de Hanna. Algunos años más tarde, cuando ella es sólo un huidizo pero evocador recuerdo, volverá a encontrarla inesperadamente en el banquillo, acusada de crímenes de guerra. La relación se reanuda de manera poco habitual, con libros, lecturas y preguntas sin responder como atormentado y vacilante nexo. Con este aparatoso y llamativo argumento que incorpora pasajes supuestamente autobiográficos, el autor indaga sobre la lealtad, la soledad o la angustia vital; pero le interesará especialmente la ambivalente y nunca resuelta percepción de los alemanes nacidos después de 1945 sobre la sociedad nazi. Schlink introduce algunos elementos valorativos de origen jurídico que otorgan cierta enjundia y alguna solidez a la movediza perspectiva con que trata el problema de la asfixiada memoria histórica. El envolvente y cálido tono general de la obra hace que el lector disculpe cierta carencia de recursos narrativos y la utilización de los golpes de efecto de manera no muy transparente, con ecos que en ocasiones recuerdan a los best Sellers más comerciales. - (Septiembre 2008)
Autor: M. Barbery
Título: La elegancia del erizo
Impresión: 5,9
En un edificio parisino de clase alta, la portera oculta su delicada sensibilidad bajo los más rancios estereotipos propios de su oficio. En otro piso del mismo inmueble, una inteligente e igualmente sensible niña decide suicidarse por parecidos motivos. La llegada de un nuevo inquilino romperá la placidez del edificio y actuará como resorte vital para ambas protagonistas y para remover los fatuos y caducos formalismos sociales del resto del vecindario que visten con sedas su zafiedad para ocultar su vergonzante vacío intelectual. Agradable fábula o cuento para adultos escrito de manera cercana y envolvente que sorprende y enreda al lector en un juego de ideas y palabras bien escogido y algo engañoso que en algunos pasajes llega a encandilar por su ingeniosa presentación. Pero aunque esto ya sería suficiente por sí mismo, también es cierto que el volumen no tiene ningún otro valor. Así, la trama argumental no resiste el análisis más superficial, pues la construcción de los personajes responde únicamente a los intereses moralizantes y pedagógicos de la autora, por lo que está muy alejada de cualquier parámetro que los conecte mínimamente con la realidad. En fin, aunque agradable, se trata a fin de cuentas de un juego intelectual artificioso y bien presentado, de un marketing pulcro y eficaz, un manual de autoayuda con cierto grado de elaboración y no falto de originalidad y buen gusto. - (Junio 2007)
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