Si hay que ir se va, y si hay que recapitular, mirar hacia atrás, se recapitula y punto. Y eso es lo que hago al comenzar este 2011, el cual, por cierto, espero que se presente adecentado y algo más limpio que el año anterior, globalizado y con el malsano olor a mercados con retestín. ¿Qué dirían Adam Smith o David Ricardo si levantaran la cabeza? Ni en sus sueños más delirantes habrían imaginado que los mercados enmascarasen tanta tenebrosa idiotez.
Pero como hay que iniciar el año de manera más apacible y relajada, también distingo en 2010 artefactos de interés. Por ejemplo, no recuerdo otro año tan fructífero en lo que a lecturas atañe, si bien es cierto que nunca había realizado un ejercicio de recapitulación como éste. Así, de los cincuenta y tantos volúmenes de ficción engullidos, al menos una veintena son de calidad contrastada (a saber cómo se contrasta la calidad, incluso el significado de esa calidad) se mire por donde se mire, y otra veintena superaría buena parte de las pruebas que hacen de una obra narrativa algo para recordar.
Algunos de ellos son relecturas, como ocurre con Bioy Casares o con el cuento de Melville. Otros han resultado sorpresas casi deslumbrantes, como los cuentos de Barnes o las cinco narraciones de Michon. En algún caso sobraron páginas y palabras (Muñoz Molina o DeLillo) y a otros les faltó ese “algo” indefinido que hace que no se satisfagan todas las expectativas, como me ocurrió con Amos Oz o con Rushdie. ¿Y decepciones? Alguna ha habido; tal es el caso del experimento neoexpresionista (o algo así) de Caballero Bonald, del que me sigo quedando con su obra poética.
Esta es la tercera entrada consecutiva (y también, espero, la última) en la que se cuelga una lista; y como ya dije, el orden es inasumible en términos canónicos, lo que se evidencia con nitidez, por ejemplo, en los primeros cinco puestos. Y por cierto, por el blog únicamente han pasado algo más de una docena de los títulos listados, con lo que habrá que retomar con presteza su extracción del contenedor. He aquí la lista y, lo dicho, ¡buen año!
1. A. P. Chejov: Cuentos
2. I. Calvino: Las ciudades invisibles
3. G.Flaubert: Madame Bovary
4. C. Magris: El Danubio
5. J. Barnes: La mesa limón
6. R Carver: Antología
7. I. Kertész: Diario de la galera
8. J. Banville: El mar
9. P. Michon: Señores y sirvientes
10. J. Cunninghaam:Las horas
11. H. Melville: Bartleby el escriviente
12. A. Bioy Casares: La invención de Morel
13. H. Müller: La piel del zorro
14. E. Vila-Matas: Dublinesca
15. A. Muñoz Molina: La noche de los tiempos
16. M. Amis: Dinero
17. I. Andric: Un puente sobre el Drina
18. D. DeLillo: Submundo
19. R. Chirbes: La larga marcha
20. A. Oz: Las mujeres de Yoel
21. P. Petterson: Salir a robar caballos
22. R. Piglia: El último lector
23. S. Rushdie: El último suspiro del moro
24. I. A. Goncharov: Oblomov
25. I. Martínez de Pisón: Aeropuerto de Funchal
26. I. Murdoch: La campana
27. C. Magris: A ciegas
28. D. Kehlmann: La medición del mundo
29. M. Caballero Bonald: Ágata ojo de gato
30. D. Simmons: Hyperion
31. A. Pauls: El pasado
32. J. Cercas: El móvil
33. A. Neuman: El viajero del siglo
34. J. Updike: Brasil
35. A. Olmos: A bordo del naufragio
36. H. Kawakami: El cielo es azul, la tierra blanca
37. C. Giralt Torrente: Tiempo de vida
38. A. Indridason: La mujer de verde
39. J. Coe: La lluvia antes de caer
40. T. Holland: El archivero de la Lubianka
¡Salud!
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