sábado, 12 de septiembre de 2009

Regalos y mujeres

Uno cree haber perdido cualquier capacidad de sorpresa ante declaraciones de bufones, voceros y políticos. Pues bien; cuando ayer nos desayunábamos con la elaborada y compleja interpretación filosófica que el primer ministro italiano hacía sobre la esencia femenina, describiendo a la mujer como el mejor regalo que Dios ha hecho al hombre, es difícil evitar un escalofrío. ¿En qué se diferencia esta concepción de los más tenebrosos arquetipos racistas? Quizá sólo en el zafio simplismo de su formulación. Tratando de evitar la perorata demagógica, me conformaré con recordar la percepción que Saramago tiene de la democracia representativa, dejando a otros que opinen y pontifiquen sobre artefactos, bestias, hombres o mujeres. Así que, sin entrar en otras polémicas interesadas que ha generado la distribución del volumen en Iberoamérica,  a él me remito.

Autor: J. Saramago
Título: Ensayo sobre la lucidez
Impresión: 6,8

Tras escrutarse los resultados de las elecciones municipales en un país occidental cualquiera, las autoridades no salen de su asombro al comprobar que son mayoría los votos en blanco. Preocupados por lo insólito de la situación y sospechando que una mano invisible está socavando los principios democráticos, repiten el proceso y esta vez los votos blancos superan el 80%. Se inicia así una caza de brujas para identificar a los culpables de tamaña traición a los sustratos representativos. Aunque no se trata ni mucho menos de la obra más lograda de Saramago, el autor nos presenta (a través de algunos personajes nacidos en el magnífico “Ensayo sobre la ceguera”), las quiebras más flagrantes de la democracia parlamentaria, sistema político venerado por todos siempre que responda a los intereses de las oligarquías que han sabido adaptarse como clase dominante al sufragio universal sin perder una pizca de su ancestral poder. La reflexión de fondo, aunque manida y algo gastada, en absoluto ha perdido actualidad, puesto que cuestiona los fundamentos más profundos del discurso políticamente correcto; sin embargo, el argumento utilizado es demasiado evidente y se plantea en la novela con cierto candoroso simplismo. - (Noviembre 2005)

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